miércoles 1 de junio de 2011
moleskine.
ayer observé a un hombre de esos que ya se ven poco. iba sentado en la parte de atrás del autobús, delante de mí, con una libreta pequeña y un bolígrafo negro de punta fina. no dejaba de escribir con letra minúscula frases cortas, y me di cuenta entonces de que no quitaba ojo a la mujer de pelo canoso y labios color rojo que tenía en frente. mi vista no alcanzaba a leer ni una sola palabrá, pero yo imaginé que el hombre observaba a la mujer y anotaba pequeños detalles para una posible novela. me di cuenta también que sus ojos se abrían inmensamente ante cualquier movimiento de cualquier pasajero y su bolígrafo se deslizada rápidamente por las hojas cuadriculadas. sonreí, no pude evitarlo. me siguen llenando de emoción estas cosas tan llenas de belleza y tan delicadas. me fui del bus pensando si mi ida también suscitaría algún tipo de frase que anotar en su cuaderno.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)





2 comentarios:
Era de esos hombres que te dan ganas de que sea tu abuelo ¿verdad?
Jajaja!
Son engañosos, los espejos...
Publicar un comentario en la entrada